Una relación
gemológica incestuosa.
Cuando un mismo cristal de cuarzo
presenta la coloración de la amatista (violeta) y el citrino (amarillo), ambos
variedades gemológicas por sí mismas, recibe el nombre de ametrino; por tanto
hace parte de los llamados “cuarzos bicolor” y su coloración puede ser natural
o artificial. En el comercio, sobre todo en Bolivia, suele dársele el nombre
de “bolivianita’’ debido principalmente
por encontrarse junto con la variedad de amatista y citrino que reciben este
nombre: amatistas de color morado claro a malva y citrinos cuyo color son
denominados “lagrimas color miel” que se encuentran en dicho país.
Ametrino (lapidado) 59x18 x 16,2 mm; 114,9 ct; Brasil
Tanto la amatista como el citrino
son cuarzo cristalino coloreado por la presencia de óxidos de hierro, la
diferencia radica que en el último este óxido es hidratado y en ocasiones en la
primera sus diferentes tonos violáceos se debe también a radiaciones naturales.
Es decir, que el ametrino se da gracias a la unión de estas dos gemas hermanas
e íntimamente relacionas entre sí. Apareció por vez primera en 1980 y desde
entonces se ha convertido en un material atractivo para ser lapidado.
Ametrino
(en bruto) 41,1 x 24,6 mm; 87,95 ct; Bolivia
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